Analizamos el extractivismo forestal en el sur de Chile desde la ecología política emocional para mostrar cómo las emociones forman parte de las estrategias de acumulación de capital. Argumentamos que el Estado y las empresas producen y gestionan el dolor de las comunidades Mapuche, al tiempo que promueven mecanismos para aliviar -superficialmente- sus efectos y así perpetuar el modelo extractivo. El artículo plantea que el extractivismo contemporáneo es también un proyecto emocional que reproduce y actualiza las relaciones coloniales en los territorios indígenas.
Journal of Latin American Geography